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Escribiendo diálogos I

Las palabras pronunciadas por los protagonistas (de una novela, por ejemplo) en un diálogo comienzan en una nueva línea con un guion largo o raya:

—Espero que cumplas lo prometido.

Podemos incluir una explicación indicando quién habla:

—Espero que cumplas lo prometido —dijo Juan.

No se pone punto después de “prometido” ni guion largo al final.

—Espero que cumplas lo prometido —dijo Juan—, pero ya sabemos que eres un mentiroso. 

La explicación va intercalada empleando dos guiones largos, y el segundo ellos seguido por la coma correspondiente al diálogo.

Es posible añadir información adicional en la explicación, pero siempre procurando que no sea excesivamente larga:

—Espero que cumplas lo prometido —dijo Juan con tono severo—, pero ya sabemos que eres un mentiroso. 

Si es inevitable que la explicación sea larga y/o requiere el uso de uno o varios puntos y seguido resulta más aconsejable sacar dicha explicación del diálogo e incluirla en la narración. Por ejemplo:

—Espero que cumplas lo prometido —dijo Juan con tono severo, el mismo que empleaba cuando algo realmente le molestaba. Todos sabíamos qué ocurriría a continuación si hablaba así, con tal gravedad—, pero ya sabemos que eres un mentiroso. 

Es mejor:

—Espero que cumplas lo prometido,  pero ya sabemos que eres un mentiroso. 

Juan pronunció estas palabras con tono severo, el mismo que empleaba cuando algo realmente le molestaba. Todos sabíamos qué ocurriría a continuación si hablaba así, con tal gravedad.

No es necesario repetir la coletilla explicando quién habla cuando solo dos interlocutores intervienen en la conversación, pues queda implícito cuál es cuál.

—Espero que cumplas lo prometido,  pero ya sabemos que eres un mentiroso —dijo Juan.

 —No, no lo soy —dijo Pedro.

 —Sí que lo eres —dijo Juan.

—Te digo que no —dijo Pedro.

—Y yo te digo que sí —dijo Juan.

Lo anterior por no mencionar la reiteración continua de “dijo”. Mejor:

—Espero que cumplas lo prometido,  pero ya sabemos que eres un mentiroso —dijo Juan.

 —No, no lo soy.

 —Sí que lo eres.

—Te digo que no.

—Sí que lo eres.

Por correctordetextos.com