La coma, esa pequeña gran olvidada

Es evidente que los ataques contra la lengua escrita arrecian en los últimos tiempos y se producen en todos los frentes. No obstante, no podemos dejar de mencionar las agresiones que sufre el aparentemente más insignificante signo de puntuación: la coma.

Incluso en prestigiosos diarios de la prensa escrita, pareciera que la coma y sus hermanas se disponen en el texto de forma aleatoria, aquí y allá, concediéndoles plena libertad para colocarse donde les entre en gana. En otras ocasiones, la imaginación nos lleva a pensar que un tifón ha sacudido el texto que estamos leyendo y ha arrancado de su sitio ciertas tildes que se han depositado mansamente algo más allá como hojas llevadas por el viento otoñal.

Dejándonos de florituras, la coma es el signo ortográfico que, simplemente, señala una pausa en la oración. Son muchas las ocasiones en que nos han preguntado por su uso, y la respuesta es siempre la misma: emplear la lógica. Si leemos nuestro texto en voz alta, la coma señalará aquel punto en el que debemos detenernos para tomar aire. Así de sencillo.

Sin embargo, y si nos ponemos académicos, podemos dictar una serie de normas para el uso de la coma:

 1-Para separar predicado de sujeto cuando cambiamos el orden de la frase.

 Pedro garabateaba en una hoja mientras hablaba con Marga.

Mientras hablaba con Marga, Pedro garabateaba en una hoja.

 2-Dos oraciones coordinadas por ‘y’ o ‘ni’ se separan por coma si tienen distintos sujetos.

 El crepúsculo avanza por la campiña lentamente sumiéndolo todo en sombras, y Pedro se cala su sombrero dispuesto a marcharse.

 3-Los vocativos van entre, precedidos o antecedidos por coma.

 Pase por aquí, caballero.

Caballero, pase por aquí.

Aquí tiene, caballero, la cuenta.

 4-Las frases u oraciones incidentales se escriben entre comas.

 Eso, te pongas como te pongas, es falso.

 5-Los adverbios y locuciones adverbiales del tipo ‘pues’, ‘por tanto’, ‘no obstante’, ‘con todo’, etc. se separan por comas.

 Estamos, pues, dispuestos a rendirnos.

Por tanto, no es necesario que vengas.

 6-Las oraciones unidas por ‘pero’, ‘sino’, ‘aunque’, etc. se separan por coma excepto si son muy cortas.

 Entiendo que tuvieras motivos para hacerlo, pero eso no te da derecho a actuar como quieras.

 7-Las palabras de la misma categoría que se escriben seguidas se separan por comas, excepto la última, que lo será por ‘y’.

 Los colores son rojo, verde, azul, amarillo y añil.

 Finalmente, ilustraremos la importancia de la coma con el siguiente ejemplo:

 a)      Pedro entró en la casa y abrió todas las ventanas que estaban rotas.

b)      Pedro entró en la casa y abrió todas las ventanas, que estaban rotas.

 En a) se entiende que la casa tenía varias ventanas, pero Pedro se limitó a abrir las que estaban rotas. En b), por el contrario, una simple coma nos indica que Pedro abrió todas las ventanas de la casa, y que todas estaban rotas.

A más puntos suspensivos… ¿más suspense?

Lo vemos por todas partes. Asistimos a una explosión demográfica de los puntos suspensivos, ese trío que, repentinamente, se ha puesto a procrear no contento con su condición dando lugar a auténticas comunidades de puntos suspensivos. ¿Por qué limitarme a tres si puedo escribir seis, diez, doce, cuarenta puntos suspensivos…?

Porque los puntos suspensivos son tres, como las tres Marías, los trienios, la Santísima Trinidad, el trigémino, ‘El bueno, el feo y el malo’, los triglicéridos, los tres jinetes del Apocalipsis, los tres tristes tigres, los tres mosqueteros… Los puntos suspensivos (tres y solamente tres) constituyen un signo ortográfico que se utiliza para expresar una pausa inesperada o la conclusión voluntariamente imperfecta de una frase.

Los puntos suspensivos (tres y solamente tres) suponen un tono de la frase suspendido, sin ascensos ni descensos. ‘En ese momento, comprendí… que los puntos suspensivos son solamente tres’. Otro de los usos de los puntos suspensivos es para indicar que una cita forma parte de un fragmento de texto más grande. En este caso, se emplean combinados con corchetes. ‘[...] La otra cuestión que se puso sobre la mesa fue la relativa a los dividendos netos [...]’.

Finalmente, los puntos suspensivos (tres y solamente tres) se pueden emplear combinados con los signos de admiración e interrogación, pero tienen dos usos diferentes: 1- El antes mencionado cuando la frase u oración está incluida entre estos signos. Preceden al signo de cierre. ‘¿Acaso no sabías que…?’. 2- Los puntos suspensivos después de los signos de cierren indican más énfasis en la pregunta o la exclamación. ‘¡¿Eres tonto o qué?!… ‘¿Acaso no te lo dije?…

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